En 1989 Monseñor Rómulo Emiliani, c.m.f. inicia su trabajo pastoral como
Vicario Apostólico de Darién, a través del peregrinaje por todas las
comunidades y del convivir íntimo con la población y sus dirigentes,
observa y llama su atención la pobreza y su acompañante natural: la
desnutrición infantil, a esto se agrega el testimonio de los maestros
quienes le señalan las graves repercusiones que la desnutrición esta
produciendo en los
Una
joven madre indígena de la comunidad de Emberá Puru baña a su
pequeño hijo en el piso de una choza, demostrando el grado de
pobreza en el que viven.
escolares del área, ya que los niños llegan a la
escuela sin desayuno, se duermen durante las clases, no prestan atención,
además del alto grado de ausentismo y deserción escolar.
Como respuesta a esta problemática, Monseñor Emiliani convoca a un grupo
de panameños y panameñas, empresarios, personas entusiastas y cristianos
comprometidos para ayudar a Darién. Así, sin un capital disponible, pero
con muchas ganas de trabajar, el 25 de abril de 1990, se establece la
Fundación Pro Niños de Darién.
Choza
indígena. Este tipo de casa darienita lo vemos comúnmente en las
áreas donde residen indígenas.